Apenas tenía un par de años de haber terminado el colegio cuando decidí, como en muchos aspectos de mi vida, embarcarme en una aventura: algo que casi no había escuchado a lo sumo en las narraciones de un periodista de TV, hablando de “el representante de ‘Mano de Piedra’ Duran” un boxeador panameño con cara de portero de bar de mala muerte (así de malacaroso) y con un par de enemigos en los hombros.
Y decidí ser el manager de la banda Egrégores. Quienes son? Pues creo que muy pocos podrían responder a esa inquietud. Íbamos a la única sala de ensayo de Bogotá (en la calle 170 con autopista Norte) a tocar unos trastes que apenas sonaban, donde conceptos como la armonía, acople, afinación, métrica y demás eran mas que ajenos, como otro idioma que no dominábamos. Lo interesante era tener un toque, el cual se buscaba con desespero casi como si se ofreciera una recompensa, y poder tocar en los 2 ó 3 bares de Bogotá que permitían a una banda de grunge el poder hacer ruido un rato. Después de convencer a estos locos de dejarnos tocar debíamos atravesar la ciudad para poder llegar a la calle 53 con 13 a un bar sin nombre, donde Nirvana y Estados Alterados hacían las delicias de la naciente cultura del rock underground de la capital.
No teníamos roadies, ni técnicos, ni nada que se le pareciera. El roadie era yo mismo, el ingeniero de sonido… (perdón, de cual planeta vienen esos?) también. Y aún así lográbamos llegar al bar a probar sonido.
Como decía, era un bar underground. Tan underground que cuando llegamos con los instrumentos, también llegaron los representantes de la ley y el orden a clausurar el sitio por su falta de legalidad. Resultado: pagué el transporte de una batería maltrecha, un amplificador de guitarra y uno de bajo para que pasearan por la ciudad. No hubo presentación, perdí la plata y mis manejados se desesperanzaron en su carrera como músicos.
Ya quedaron atrás esos tiempos.
Saber que el sonido, la imagen, los sentimientos que estos artistas expresan están en mis manos y en mis oídos, me ha llevado a aprender cada día mas de artistas, música y tecnología. Ya no podemos darle al público un sonido estridente: ahora debemos probarlo y asegurar que estamos en el buen camino, el mismo que han transitado las bandas que han dejado huella, las bandas que me gustan, las bandas que hacen historia. Por eso debemos cada día aprender más de los que saben, profesionalizar nuestra labor de artistas y hacer que el papel de Manager sea eso: una persona que profesional y personalmente administre el talento de un grupo. No ser el primo, hermano, novio ó amigo de uno de los de la banda. Estar con ellos en los toques, bares y entrevistas es guiar y acompañar a estas personas para que aprendan y ofrezcan entretenimiento a quienes los siguen y van a ver a otro ser humano hace algo que ellos quisieran hacer. Por eso cada día estamos actualizándonos, leyendo, consiguiendo y haciéndonos a cosas nuevas para no salirle a la gente que nos sigue con un chorro de babas.
Por eso mi compromiso es no ser el hombre de ayer. Ahora soy el manager de Info.
Rubén D. Rodríguez, 24.03.2008